jueves, noviembre 20, 2014

Desiderata...


Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, enuncia claramente tu verdad; escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; ellos también tienen su historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el alma. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea; ella es un tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Se cauto en tus negocios; pues el mundo está lleno de egoísmos, pero no te cierres a la virtud que hay en ella, mucha gente se esfuerza por alcanzar nobles ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Se tú mismo, en especial, no finjas el afectos. Tampoco seas cínico en el amor; porque en medio de toda las aridez y desengaño, es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaires las cosas de juventud. Cultiva la fuerza del espíritu para que te proteja en la adversidad repentina. Pero no te angusties con fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, se benigno contigo mismo.


La desiderata de la felicidad, escrita en 1927 por Max Ehrmann. De origen Alemán, nació en una familia acomodada, en los Estados Unidos de Norte América. Estudio Inglés en la Universidad De Pauw, y Filosofía en Harvard. Se dedicó a la Abogacía en su ciudad natal: Terre Haute, Indiana. A la edad de 41 años se jubiló, para dedicarse a la escritura de ensayos y poemas. Murió en el año de 1945.








3 comentarios :

Elena Martín Melero dijo...

cómo me gusta, lo tuve mucho tiempo a mano este texto, recuerdo que le encantaba a mi hermana,
qué bueno retomar algunas viejas costumbres,

Besos

Ferragus dijo...

Estaba en un grupo de teatro del colegio. Bonita sorpresa, Bo.

Ricardo J. Roman dijo...

Recuerdo cuando mi mamá me hacía recitar esto. Qué recuerdos.