Lighthouse...
.





Siempre tuve el convencimiento de que el soldadito de plomo no se cayó accidentalmente por la ventana. Creo que, cansado de ver girar a la bailarina con su blanco tutú, fingió un accidente para cambiar su rumbo. Pero, como no se puede escapar de las manos del destino porque este es una rueda, un pez llamado Karma lo devolvió a la misma repisa y a los giros de la bailarina. Desde ese día mira el fuego con deseo...


No te preocupes, beldad,
estás en mi poesía y en mis palabras.
Envejecerás con los años pero
serás siempre joven en mis páginas
لا تقلقي يا حلوة الحلوات
ما دمت في شعري وفي كلماتي
قد تكبرين مع السنين . . وإنما
لن تكبري أبدا . . على صفحات
Hoy estuvo todo el día lloviendo ranas,
Yo quisiera que todas mis palabras te arrastraran a mí,
que fuesen el anzuelo sutil que fondeando el desierto
te trajeran a la puerta de mis ojos
para perderme en los tuyos.
Dulces,
tiernos,
ojos de alma noble,
que sabe mirar.
.
Yo quisiera anclarme en la comisura de tus labios,
justo donde acaba tu sonrisa
y abrir ahí una carpa para que no me deslumbre
la luz de tus palabras.
Arrastradas,
pronunciadas
con la lengua antigua
de los viejos pobladores del desierto.
.
Yo quisiera querer,
y por querer querría quererte
como se quiere al alma compañera
que en otras vidas nos acompaño en el camino.
Pero estas tan lejos
que ni siquiera sabes del perfume de mis sentimientos,
de este aroma de almizcle que destila mi alma
cuando piensa en ti.
.
Texto: Bohemia

Hoy un ángel se ha caído del cielo, lo he encontrado sentado en la acera lamiendo sus heridas. Estaba despeinado y con las alas sucias, daba penita verlo, me he acercado a él y le he dicho: -“El cielo está lleno de aprendices de Icaro”- logré con ese tonto comentario sacarle una sonrisa. Al hacerlo me ha mostrado la ausencia de un diente que debía andar debajo de algún coche estacionado. He sacado del bolso un par de tiritas y le he atado mi pañuelo en la cabeza para que no le suba el chichón nazareno que lleva en la frente. Le he invitado a subir a casa, le he hablado de mi balcón amplio y de la altura que me separa del gris asfalto, lo he convencido de que era el lugar ideal para que tome impulso y remonte el vuelo. No necesite insistir demasiado, me siguio como un corderito, estaba tan nervioso con sus magulladas alas recién estrenadas que seguía provocándome ternura. Le he dicho: “Tú tranquilo, que nadie nace sabiendo” y esas resultaron unas palabras mágicas porque después de pronunciarlas el angelote se lanzó con determinación al vacío, pero aún tuvo tiempo de decirme adiós con la mano donde le puse las tiritas. Iba trastabillando en el aire, un puro vuelo a trompicones, ni un polluelo en su primer día de practicas se habría visto tan apurado. Se puso a bracear en el aire como si estuviese haciéndo unos largos en la piscina municipal, se chocó con una gaviota que creo que se molesto bastante, a decir por el modo en que lo persiguio por un rato, esquivó a lo justo una antena parabólica pero, allá a lo lejos lo vi enredarse con unas sábanas tendidas en una azotea y, definitivamente, le perdi la pista. Y ... ¡es que para todo se necesita practica , hasta para ser un ángel!
-
-
Texto: Bohemia
Foto: Shiritsu
Cuenta la historia que los dioses griegos se aburrían, así que inventaron a los seres humanos, pero seguían aburriéndose e inventaron el amor. Y vieron que así no se aburrían y decidieron probar en ellos mismos y entonces...inventaron la risa para poder soportarlo.
Anoche no tenía sueño…
Anoche le di la madrugada libre a Morfeo…
Anoche tejí muy tarde mis ensoñaciones…
Anoche me quedé hasta las tantas viendo una película italiana que me encantó, en versión original subtitulada. No sabía de que trataba, no le presté mucha atención a la sinopsis pero me dio igual, desde el primer instante me atrapó. Me fue llevando a su terreno, acortó la distancia desde mis ojos a la pantalla...me fue sorprendiendo y enamorando...también de los ojos tristes y a la vez risueños del tunecino protagonista de la historia…
La película se llama "La giusta distanza" (La justa distancia). Toda la historia comienza con el traslado de Mara a un pequeño pueblo a orillas del Po, llega de manera temporal a ejercer las funciones de maestra local, pues permanece a la espera de partir a Brasil con un proyecto de cooperación. Con su llegada comienza la historia entre Hassan y Mara. Él es un mecánico tunecino, que con los años de duro trabajo ha conquistado las estima y el respeto de sus vecinos. El narrador y también protagonista en esta trama es Giovanni, un chico de dieciocho años aspirante a periodista y algo más que un testigo de la historia que nace entre ellos. Mara, tras haber descubierto que Hassan la espía por las noches, primero lo echa, pero luego llega a crear una estrecha relación con él. También Giovanni espía a Mara, gracias a su habilidad con el ordenador entra en su cuenta de correo electrónico y lee sus mensajes. Sus vidas darán un giro tras los eventos inesperados y dolorosos que formarán parte de la historia.
