domingo, junio 03, 2012

El negro...(Texto de Rosa Montero)


Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana... Una alumna rubia e inequívocamente germana, adquiere su bandeja con el menú, en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa... Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos... Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja...

De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida... pero, enseguida corrige su pensamiento, y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada, y de la intimidad del europeo... o incluso, que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aún siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países... 

De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa... A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja, intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro... 

Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta... Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella... 

Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café... Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta...

12 soltaron por esa boquita

A las 9:14 a.m., Blogger yraya solto por esa boquita...

Me encanta, además Rosa Montero la tengo entre mis escritoras favoritas.
Buen domingo.
Besitos

 
A las 12:02 p.m., Blogger De cenizas solto por esa boquita...

Este es el cuento de las galletitas en el aeropuerto, cuento de Jorge Bucay. Habría que ver la fecha para ver quién es el plagiador :) Una historia para pensar.:)


besos

 
A las 8:47 a.m., Anonymous Jucar solto por esa boquita...

Bonita historia, por su sencillez y todo lo que aún así transmite.

 
A las 10:07 p.m., Blogger fgiucich solto por esa boquita...

Buenísimo!!! Abrazos.

 
A las 5:42 p.m., Blogger Marta solto por esa boquita...

Ey!!! Buena historia!!! Me suena a otra que ya conocía, pero es lo mismo, me ha gustado mucho!!!
Un besito

 
A las 12:47 a.m., Anonymous Anónimo solto por esa boquita...

Sencillamente genial!

 
A las 5:45 p.m., Blogger txusman solto por esa boquita...

Como podemos complicarlo todo... y mira que es sencillo...

un saludo

 
A las 5:45 p.m., Blogger txusman solto por esa boquita...

Como podemos complicarlo todo... y mira que es sencillo...

un saludo

 
A las 5:45 p.m., Blogger txusman solto por esa boquita...

Como podemos complicarlo todo... y mira que es sencillo...

un saludo

 
A las 5:46 p.m., Blogger txusman solto por esa boquita...

Como podemos complicarlo todo... y mira que es sencillo...

un saludo

 
A las 7:12 p.m., Blogger Oréadas solto por esa boquita...

Una equivación puede cambiar el rumbo de muchas cosas.
:-) He leído alguna vez a Rosa Montero y me gustó mucho.
Un besito Bohe

 
A las 1:34 a.m., Blogger Rodolfo N solto por esa boquita...

Una hermosa historia y una tremenda lección.
Besos !

 

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