Canelo...
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Como el perro era noble y leal y no entendía la idea de la muerte permaneció en la puerta del hospital esperando a que saliera su dueño, no esperó ni un día, ni dos, ni algunas semanas, ni algunos meses...¡Canelo esperó 12 años! Los vecinos de la Avenida y los trabajadores de la residencia sanitaria, sabedores de la lealtad y nobleza del perro, lo adoptaron colectivamente, le llevaban comida, le ponían agua y le daban las caricias que su amo ya no le podía dar. El caso de Canelo tuvo revuelo internacional ya que apareció en muchos periódicos y reportajes, incluso en la BBC. Las asociaciones ecologistas lo protegían y hasta una vez lo libraron de la muerte pagando un rescate cuando los laceros se lo llevaron a la perrera municipal, confundiéndolo con un chucho callejero y desconociendo su lealtad ejemplar.
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Este perro no fue un perro sin amo, fue el perro de todo Cádiz que lo quiso y lo cuidó como algo propio. El final de su vida fue triste, Canelo murió atropellado cerca de donde cada día esperaba la salida de su amo. Algo nos hace pensar que por fin Canelo y su dueño se reencontraron. La leyenda de este perro permanecerá grabada en la memoria de muchos gaditanos. Hoy Canelo tiene una calle con su nombre en Cádiz.














































